Cítame para dentro de 60 años y ahí estaré

Eso significa que cuando nos veamos yo ya tendré 102 años… ¡Haz cálculos! Y sí, estaré. Vendrás a buscarme y me encontrarás. Me volverás a ver. Charlaremos y cerraremos puertas abiertas. Porque hay citas que son mágicas.

citas mágicasY con esa edad, con 102 años me recibió mi abuelo. Me estaba esperando desde hace 30 años.

Fue un 26 de enero del año 1986 cuando por primera vez mis hermanos y yo subimos al Miguelete de Valencia. Nos acompañó él, quería mostrarnos la ciudad desde las alturas. En su época la Torre de la Catedral era altísima… aunque ahora nos parezca de juguete. Le pareció un día tan especial que decidió posponer un nuevo reencuentro. Escribió una carta citándonos 30 años después. Sólo teníamos que guardar la entrada y mostrársela cuando llegara el momento. Aquel que se la enseñara recibiría un “buen premio”. Con 12 años piensas que tu abuelo es inmortal y que perfectamente un reencuentro con 102 años es factible. Cada uno guardó su entrada celosamente. Durante años.

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miguelete

Mi abuelo murió el 15 de junio de 1992. Tenía 72 años. El día antes de empezar mi selectividad. Mientras lo enterraban yo estaba en un aula haciendo el examen de Historia. Fueron días duros. De una lucha interna insoportable. Necesitaba nota para poder estudiar lo que quería y la necesitaba en junio. Los exámenes no podían posponerse y casi no tuve ni tiempo de llorar su desaparición. Mi parte más fría me sostuvo durante esos tres días. Conseguí la nota pero nunca volví a pisar un cementerio. Si no pude estar con mi abuelo en esos momentos, no era justo que lo estuviera con nadie más. Se generó en mí una particular fobia a los entierros.

Las entradas sobrevivieron a la vida, a cambios y mudanzas gracias a mi madre que las recopiló y guardó. Y fue a principios de enero de este año cuando la guardiana de la cita nos recordó que el abuelo nos estaba esperando. Y por supuesto, allí estuve.

puerta cementerio

UnknownPor primera vez cruzaba aquellas puertas, las de la eternidad. Allí donde mi abuelo me esperaba. Volvimos a subir al Miguelete. A ver Valencia desde las alturas. Ahora, aún más alto. Y recibí mi regalo: La oportunidad de reconciliarme con su muerte.

gracias iaio

Es importante saber mirar hacia adelante. Sobreponerse de las caídas y seguir corriendo. Pero a veces, sin querer, se quedan puertas abiertas que deben cerrarse.

Os animo a crear citas con edades centenarias. Ahora será una cita frívola, casi sin sentido. Pero posiblemente alguien necesite acudir a ella en un futuro.

Gracias iaio. Te echo de menos.

4 thoughts on “Cítame para dentro de 60 años y ahí estaré

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